El camino de Sara García: de la incertidumbre al liderazgo de proyectos sociales en la Universidad de Guanajuato
Sara encontró en los proyectos sociales una forma de superar sus dudas y contribuir a otras personas. Hoy busca convertir esa pasión en iniciativas que generen un impacto positivo en la sociedad.

De las dudas personales a convertir su pasión en proyectos sociales
La llegada de Sara a la universidad le permitió encontrar en el activismo una forma de transformar sus inquietudes en acciones concretas. Hoy, entre sus responsabilidades académicas y la coordinación de proyectos sociales, busca generar un impacto positivo en la sociedad, incluso frente a las dificultades personales.
Sara estudia la Licenciatura en Derecho en la Universidad de Guanajuato, forma parte de la mesa directiva de la División de Derecho, Política y Gobierno y es coordinadora general de JUPOL, un grupo organizado universitario. Sus días transcurren entre clases, proyectos y actividades sociales, espacios en los que ha encontrado una manera de involucrarse en las causas que le importan.

Sin embargo, antes de llegar ahí, tenía una inquietud que no sabía cómo llevar a la práctica. Le interesaba el activismo y quería contribuir a cambiar las cosas, pero dudaba de sus capacidades y no encontraba por dónde comenzar. Fue al llegar a Guanajuato, por primera vez lejos de casa, cuando encontró en JUPOL una oportunidad para participar, aprender y descubrir lo que podía hacer.
Uno de sus primeros proyectos fue en apoyo al colectivo de madres buscadoras. Escuchar sus historias y conocer a las personas que formaron parte de esa iniciativa la conmovió profundamente. La experiencia le permitió comprender que involucrarse en una causa va más allá de tener buenas intenciones: significa acercarse a otras realidades y encontrar maneras de contribuir desde las propias posibilidades.

En ese proceso también fue importante el apoyo de Alondra, quien constantemente le recordaba el potencial que veía en ella. Le decía que era una niña “con estrella” y que algún día ni el cielo sería su límite. Esas palabras la animaron a participar en convocatorias, asumir nuevos retos y confiar más en sus capacidades.
Sara comenzó a hacer las cosas incluso cuando todavía sentía miedo. Con cada proyecto encontró una nueva oportunidad para aprender y comprobar que podía aportar algo. Poco a poco, aquello que antes parecía difícil de alcanzar se convirtió en una parte importante de su vida universitaria.

Pero mientras construía ese camino, también tuvo que enfrentar una situación familiar que cambió su manera de vivir esa etapa. A su mamá le diagnosticaron cáncer de mama y durante aproximadamente un año y medio recibió tratamiento. Para Sara, que estudiaba y coordinaba actividades en Guanajuato mientras su familia atravesaba ese proceso, sostener ambas responsabilidades fue especialmente complicado.
Recuerda los fines de semana en los que regresaba para estar con su familia y desahogarse al ver a su mamá atravesar las quimioterapias. Le dolía verla decaída y observar cómo el tratamiento afectaba su estado de ánimo. Aun así, algo que la marcó fue que, incluso en medio de esa situación, su mamá encontraba la manera de recibirla con una sonrisa y hacerle saber que estaba orgullosa de ella.

Su mamá fue uno de sus principales apoyos. Aunque estaba viviendo un proceso difícil, continuó animándola a crecer y luchar por sus sueños. Su familia también estuvo presente durante ese periodo, mientras que las actividades de JUPOL le ofrecían un espacio para concentrarse en sus proyectos y encontrar satisfacción en las acciones que realizaba.
Ayudar a otras personas no eliminaba la preocupación por lo que sucedía en casa, pero le permitía encontrar una motivación para seguir adelante. Cada proyecto concluido y cada esfuerzo por contribuir a una causa le recordaban por qué había elegido involucrarse en el activismo.

De esa etapa, Sara aprendió que no necesita dejar de sentir miedo para avanzar. También comprendió que las circunstancias difíciles pueden convertirse en oportunidades para crecer y que las personas que creen en nosotros pueden ayudarnos a reconocer capacidades que todavía no vemos por completo.
Hoy, su interés por los proyectos sociales continúa creciendo junto con sus responsabilidades universitarias. Desde la coordinación general de JUPOL, busca contribuir al desarrollo de iniciativas que respondan a distintas necesidades y permitan que más personas se involucren. Su objetivo va más allá de participar en actividades: quiere llegar a liderar un proyecto social capaz de generar un impacto importante en la sociedad.

También quiere compartir su experiencia para motivar a otros jóvenes a intentar aquello que les apasiona, incluso cuando no saben cómo empezar. Para Sara, encontrar una actividad que conecte con lo que uno quiere hacer puede convertirse en una fuente de energía, especialmente cuando las cosas se complican. Esa pasión, considera, puede ayudar a mantener el rumbo y recordar por qué vale la pena seguir trabajando por una meta.
Cuando piensa en la Sara que llegó a Guanajuato con dudas y sin saber por dónde comenzar, reconoce cuánto ha cambiado. Todavía tiene objetivos por cumplir y mucho por aprender, pero ahora cuenta con experiencias que le han permitido confiar más en sí misma y entender el valor de sus acciones.

Su historia también está marcada por las personas que la han acompañado: Alondra, que la animó a reconocer su potencial, y su mamá, cuya fortaleza y apoyo la impulsaron durante uno de los periodos más difíciles de su vida. De ellas conserva palabras y experiencias que siguen presentes en la forma en que enfrenta nuevos retos.
Sara quiere continuar construyendo una trayectoria en la que el derecho, el activismo y los proyectos sociales puedan converger para contribuir al bienestar de otras personas. Mientras avanza hacia ese objetivo, busca mantener una idea que ha acompañado su transformación: no es necesario tener todo resuelto para comenzar, ni esperar a que desaparezca el miedo para hacer algo significativo.

>A veces, el primer paso consiste simplemente en intentarlo. Para Sara, ese paso la llevó a encontrar en los proyectos sociales una forma de crecer, ayudar y acercarse a la persona que quiere llegar a ser.


