Saltar al contenido
Historias

El aprendizaje de Amairany Caballero: un intercambio en Portugal que transformó su confianza y su visión del futuro

Amairany descubrió en Porto que confiar en sí misma era el primer paso para vivir nuevas experiencias y alcanzar sus metas. Hoy, busca inspirar a otros jóvenes a superar sus miedos y atreverse a intentarlo.

Amay CaballeroPor Revista Sparks · Vorka México4 min de lectura
Amay Caballero
Amay Caballero

Siempre supo que quería vivir algo así, pero antes de intentar cualquier cosa ya tenía lista la lista de razones por las que podía salir mal. No era falta de ganas, sino una inseguridad tan instalada que se había vuelto automática. Eso fue lo primero que tuvo que aprender a desactivar.

Creció en Celaya, Guanajuato. Desde muy pronto, vio a otras personas vivir experiencias que ella también quería: viajar, estudiar fuera, atreverse. Veía a alguien vivir algo increíble y pensaba que esas oportunidades eran para alguien más, no para alguien como ella.

Estudia Mercadotecnia en la Universidad de Guanajuato y desde que entró supo que el mundo digital, las redes y la creatividad le llamaban la atención. Lo que no sabía era qué tan buena podía llegar a ser en ello. Eso lo fue descubriendo despacio: en proyectos con compañeros, en marcas reales, en el momento en que se dio cuenta de que no le bastaba con entregar algo que funcionara. Quería dar más, probar algo diferente, encontrar la manera de que el resultado fuera todavía mejor. Y notó que incluso los días en que estaba agotada, si tenía una idea que le emocionaba, encontraba las ganas de desarrollarla. Ahí reconoció que había encontrado algo a lo que quería dedicarse.

Amay Caballero, foto 2 de la historia «El aprendizaje de Amairany Caballero: un intercambio en Portugal que transformó su confianza y su visión del futuro» · Revista Sparks Celaya, Guanajuato

Pero el momento que lo cambió todo llegó en febrero de 2026, cuando se fue a estudiar un semestre a Porto, Portugal. Para llegar ahí tuvo que rodearse de personas que creyeron en ella cuando todavía no se lo creía del todo — su familia, sus amigos, su pareja — y decirse un día: voy a intentarlo y a ver hasta dónde llego. Sin hacerse demasiadas ilusiones, avanzó paso a paso hasta que el intercambio dejó de ser un sueño y se convirtió en un vuelo con fecha.

Al principio fue mucho más difícil de lo que imaginaba. Estaba lejos de su familia, sus amigos, su pareja y todo lo que conocía, tenía que desenvolverse en otros idiomas y resolver sola situaciones que nunca había enfrentado. Lo complicado no era solo la distancia, sino que había sido una decisión propia y aun así había momentos en que quería regresar a todo lo que la hacía sentir segura. Hubo noches en que pensó: ¿en qué me metí? ¿Y si realmente no puedo con esto?

Amay Caballero, foto 3 de la historia «El aprendizaje de Amairany Caballero: un intercambio en Portugal que transformó su confianza y su visión del futuro» · Revista Sparks Celaya, Guanajuato

Con ayuda de su psicóloga, su familia y el equipo de Movilidad de su universidad fue aprendiendo a sostenerse. Pero también aprendió algo que nadie más podía hacer por ella: reconocer su propio esfuerzo. Porque quien tenía que levantarse cada mañana, tomar decisiones, equivocarse y seguir siendo ella. Nadie podía hacer eso por más que quisiera ayudar.

Ahí ocurrió el cambio más grande: aprendió a ser su propio hogar, incluso estando a miles de kilómetros de todo lo que conocía. Porto le dejó más que recuerdos bonitos y fotografías — le dejó la certeza de que podía confiar en sus decisiones, cuidarse a sí misma y enfrentar situaciones que antes creía imposibles.

Hoy hace su servicio social en el área de Movilidad de su universidad, compartiendo su experiencia e inspirando a otros estudiantes a considerar un intercambio. Hay algo muy particular en ese rol: hace apenas unos meses ella era la estudiante que dudaba, la que encontraba razones para no intentarlo. Ahora es quien les dice a otros que sí se puede, que hay más caminos y personas dispuestas a ayudar de los que uno imagina cuando está adentro de sus propias dudas.

Amay Caballero, foto 4 de la historia «El aprendizaje de Amairany Caballero: un intercambio en Portugal que transformó su confianza y su visión del futuro» · Revista Sparks Celaya, Guanajuato

Lo que construye en su vida cotidiana también tiene esa lógica. Trabaja desarrollando contenido y estrategias de comunicación para distintas marcas y personas. Lo que más disfruta no es el resultado visual sino el proceso: ayudar a alguien a contar quién es, qué hace y qué quiere lograr. Menciona que lo que más le emociona es cuando algo que aprendió en clase se convierte en una idea que realmente funciona. Cada proyecto es una oportunidad de poner en práctica lo que sabe, aportar algo suyo y demostrarse que puede convertir una idea en algo real.

Le apasiona su marca personal, la belleza, la fotografía, todo lo que le permita explorar su lado creativo. Sueña con integrar esas pasiones, con construir algo que combine lo que sabe hacer con lo que disfruta. No tiene un mapa cerrado de cómo se verá su vida en cinco años, y eso no le preocupa. Aprendió en Porto que no necesita tener todo resuelto para seguir avanzando. Lo que sí tiene claro es cómo quiere sentirse: orgullosa de sus decisiones, haciendo lo que le apasiona, emocionada por lo que todavía le falta vivir.

Amay Caballero, foto 5 de la historia «El aprendizaje de Amairany Caballero: un intercambio en Portugal que transformó su confianza y su visión del futuro» · Revista Sparks Celaya, Guanajuato

Si pudiera hablar con la Amairany de hace un año, la que todavía no se había ido a ningún lado y ya tenía lista la lista de razones por las que no podía, le diría que no necesitaba tener todo resuelto para empezar a intentarlo. Que a veces una conversación, una persona o una oportunidad que parece pequeña puede cambiar muchísimo el camino. Que no minimice lo que ya está haciendo, porque puede estar construyendo algo que todavía no alcanza a imaginar.

No tienes idea de todo lo que eres capaz de hacer. Qué bueno que te atreviste.

Ver video ↗

Revista Sparks

¿Conoces una historia así? Cuéntanosla.