Vorka México
Historias de vida

Aprender a cuidarnos también es una forma de cambiar el mundo

Cassandra entendió que no siempre se trata de tener respuestas. A veces, cuidar empieza por escuchar.

Cassandra Orozco CariñoPor Vorka Sparks5 min de lectura
Cassandra Orozco Cariño

Para Cassandra, ayudar no significa tener todas las respuestas. Significa estar dispuesta a escuchar, aprender y hacer algo con las herramientas que tiene a su alcance. Su historia se ha construido entre cambios, dudas, decisiones y una pregunta que parece acompañarla en cada etapa: ¿qué puedo hacer hoy para que alguien más esté un poco mejor?

Recuerda su infancia como una etapa muy bonita, marcada por la presencia de sus padres, su hermana, sus amigos y sus maestros. Ese entorno le permitió crecer con apoyo y explorar diferentes intereses: el deporte, la música, el movimiento. La costumbre de probar cosas distintas formó en ella una manera particular de relacionarse con el mundo: no quedarse con una sola posibilidad.

Uno de los primeros momentos que modificó su forma de mirar la vida ocurrió cuando tenía ocho años. Su papá y su mamá se encontraban hospitalizados en Estados Unidos, por lo que Cassandra y su hermana tuvieron que regresar a México sin saber con certeza qué podía pasar. Aquella incertidumbre la hizo volverse más atenta a lo que ocurría a su alrededor y aprender a identificar señales de alerta. Años después, esa capacidad de observar y prestar atención tendría un lugar importante en lo que decidió hacer.

La adolescencia también trajo preguntas más difíciles. Durante la secundaria atravesó una crisis de identidad relacionada con la aceptación de su orientación sexual. El miedo al rechazo hizo que durante un tiempo construyera una versión de sí misma que no terminaba de representar quién era. Mirarse al espejo y sentir que la persona que veía no coincidía con lo que llevaba dentro fue doloroso, pero también marcó el comienzo de un proceso de reconstrucción.

La terapia fue parte de ese camino. Cassandra lo entiende como una especie de deconstrucción: separar las piezas que realmente le pertenecían de aquellas que había tomado de otras personas. Se considera un rompecabezas al que cada experiencia y cada persona le van dejando una nueva pieza. No piensa que ese proceso haya terminado; para ella, seguir creciendo también implica continuar conociéndose.

En medio de esa transformación apareció con mayor fuerza la labor social. Durante la pandemia, las lesiones que tuvo la obligaron a alejarse del deporte y terminó dedicándose mucho más al voluntariado. Lo que comenzó como una nueva actividad terminó convirtiéndose en un refugio y, después, en una dirección. Desde preparatoria formó parte de Red Crece, una red enfocada en la promoción de estilos de vida saludables y la prevención de riesgos psicosociales, donde llegó a coordinar el área estatal de medios digitales.

Actualmente estudia Psicología y está por comenzar su último semestre. En la universidad participó en Futuring Kids, un proyecto que acerca a niños de comunidades cercanas a Celaya al campus. Cassandra lideró la selección de contenidos de psicología para que sus compañeros pudieran trabajarlos directamente con los niños.

También realizó prácticas en una primaria, donde apoyó la adaptación de materiales para estudiantes con diferentes necesidades y trabajó en el desarrollo de habilidades socioemocionales. Fue ahí donde entendió algo que no está en los libros: que los niños tienen mucho que decir si alguien se detiene a escucharlos.

Otras experiencias —talleres de autocuidado en empresas, una semana universitaria de prevención del suicidio y colaboraciones con docentes— fueron sumando capas a esa misma convicción. Cada espacio le mostró algo distinto: que los jóvenes quieren respuestas rápidas y que los adultos muchas veces necesitan, antes que cualquier solución, sentirse escuchados.

Cassandra ha aprendido que intervenir no consiste en llegar con una respuesta preparada, sino en escuchar primero. Uno puede creer que sabe qué necesita alguien, pero hablar directamente con esa persona puede revelar una realidad completamente diferente.

También ha aprendido a tener paciencia. Le gustaría ver resultados concretos de lo que hace, pero entiende que el cambio no ocurre de un día para otro. Las personas necesitan tiempo, las herramientas necesitan procesos y las intervenciones requieren constancia. Para ella, crear una transformación sostenible implica aceptar que algunas cosas tardarán más de lo esperado.

Eso también cambió lo que entiende por resultado. En psicología, pocas veces hay un momento claro en que puedas decir que algo funcionó. El cambio en las personas es lento, a veces invisible, y no siempre ocurre frente a ti. Aprender a trabajar sin esa certeza —sin aplauso inmediato, sin métrica que lo confirme— es quizá una de las cosas más difíciles que ha tenido que asumir. Y también una de las más honestas.

En los próximos años quiere continuar preparándose, estudiar una maestría y especializarse, sobre todo en trabajo con niños. Sus intercambios en Estonia y España ampliaron todavía más esa perspectiva. Conocer otras formas de educación, prevención e intervención le mostró que existen distintas maneras de resolver un mismo problema y que algunas de esas ideas pueden adaptarse a México y a su propia comunidad.

Por eso no piensa en un futuro completamente definido. Sabe hacia dónde quiere avanzar, pero no cree que exista una sola ruta para llegar. Su perspectiva cambia conforme conoce más personas, lugares y posibilidades.

Al final, su historia no habla solamente de psicología o de voluntariado. Habla de alguien que aprendió a reconocerse, decidió mirar hacia afuera y entendió que cuidar a otros no es un acto heroico sino un hábito. Algo que se construye despacio, en conversaciones pequeñas, en estar cuando alguien lo necesita y en preguntas que abren espacio para que otra persona pueda hablar.

Cassandra quiere construir una cultura en la que las personas se ocupen unas de otras antes de que los problemas se vuelvan más grandes. Y está empezando a construirla desde lo cotidiano. Eso no empieza cuando alguien te da permiso. Empieza cuando decides que, si hoy puedes hacer algo, hoy lo haces.