El camino correcto duele, pero te forma: La historia de Matias Chimal
Desde pequeño, Matias se adentró en el mundo del béisbol. Gracias a su esfuerzo y dedicación , a los trece años, una oportunidad lo acercó a su sueño: convertirse en un jugador profesional. Hoy, busca nuevas oportunidades, lograr llegar más lejos y superarse a sí mismo.

A los trece años, una prueba de béisbol en Nuevo León cambió el rumbo de Matías. Lo que comenzó como un sueño de infancia empezó a convertirse en un camino de entrenamiento, sacrificios y nuevas oportunidades. Sin embargo, el mayor reto no estaría únicamente en el terreno de juego, sino también en aprender a estar lejos de su familia.
Nació en Celaya, Guanajuato. Desde pequeño, su papá lo llevaba a verlo jugar; en ese momento, el amor por el béisbol nació. Aquellas primeras experiencias marcaron el inicio de su camino en el béisbol, un deporte al que sigue dedicando su esfuerzo.
Cuando Matias tenía cinco años, comenzó a jugar en su primer equipo de béisbol, adentrándose en este lindo deporte. A los nueve años, representó por primera vez a Guanajuato, a nivel nacional en Pachuca, Hidalgo. A partir de ese momento, cada año, tuvo la oportunidad de representar el lugar donde nació.


A los trece años, durante unas pruebas en Nuevo León, un visor captó su talento. Entró a una academia de béisbol en Guanajuato. Durante tres años entrenó, aprendió y creció como jugador. Además, tuvo la oportunidad de realizar pruebas con equipos profesionales. Ahora, ha mejorado significativamente y puede enseñar a las nuevas generaciones de deportistas para que el camino hacia sus sueños no sea tan difícil.
Pero llegar hasta donde se encuentra ahora, implicó muchos sacrificios. Para Matias, lo más difícil era mantenerse en la academia. Durante los tres años que permaneció en la academia, aprendió a entrenar con disciplina, incluso cuando no se sentía bien, cuando no tenía ganas de hacer ejercicio o levantarse temprano. A pesar de ello, para él, lo más complicado fue pasar menos tiempo con su familia.

El apoyo de su familia, especialmente el de su padre, fue fundamental para superar aquellos obstáculos. Lo acompañó, lo apoyó y le brindó las herramientas para ayudarlo, incluso cuando las cosas no eran fáciles.
Gracias al apoyo de su papá, no se arrepiente de nada; cada día se despertaba con la idea de dar siempre lo mejor de sí para seguir adelante y ser el mejor, siempre recordando que tenía a su padre de su lado.

El béisbol no es tan conocido o famoso como otros deportes —como el fútbol—. Es por ese motivo que hoy busca que más personas conozcan y aprendan de este deporte, pero también quiere inspirar a nuevas personas para que nunca abandonen sus sueños y se conviertan en deportistas.
Matías tiene los pies firmes en la tierra, mejora día con día. Su siguiente meta es ganar la estatal con el lugar que lo vio crecer, Celaya. Sigue trabajando para llegar aún más lejos y conseguir una firma en un equipo profesional.

Al pequeño Matías, que soñaba con convertirse en un gran deportista, le diría que nunca se rinda; lo que hace es para mejorar. Mucha gente lo quiere, así que no importa si falla, porque de los errores se aprende. Cada día es diferente; puede que algunos días sean fáciles, y en otros sienta que ya no puede más por lo difíciles que son, pero el pequeño Matías puede con todo eso, porque de eso trata la vida: afrontar cualquier obstáculo que aparezca en ella. El querer es poder, y para Matías, esto apenas comienza.
Comparte su historia con la esperanza de encontrar nuevas oportunidades en el deporte que ama, seguir superándose y llegar aún más lejos. Con el orgullo y el compromiso de representar a Celaya.

Matías tiene metas a corto y largo plazo; como deportista, busca ganar la estatal con Celaya, no solo como un logro personal, sino también para que otras personas vean y conozcan este deporte. Su meta más grande siempre será conseguir una firma con un equipo profesional; debido a eso, trabaja duro para lograrlo y nunca se rinde. Fuera del deporte, busca terminar una carrera universitaria.
Aunque todavía le queda mucho por recorrer, cada experiencia le ha enseñado que las dificultades también forman a las personas y un tropiezo no significa que se deba rendir.

Este deporte es como una obra de arte; aunque para muchos parezca fácil, no es así, así que tiene que superarse a sí mismo y seguir hacia adelante; pase lo que pase, nunca bajar la cabeza, nunca tirar la toalla, porque la mente es poderosa. "Eres tú contra ti, tu mente es tu propia enemiga, así que hay que darle con todo a este proceso."


