La transformación de Lili Pérez: de perseguir el éxito a construir una vida con propósito
Durante su intercambio en Alemania, Lili Pérez cuestionó el éxito que perseguía y comenzó a construir una vida más alineada con sus valores y su propósito.

Lili Pérez había aprendido a reconocer el éxito a través de las metas que cumplía: destacar académicamente, aprovechar oportunidades y construir una trayectoria profesional sólida. Sin embargo, durante su intercambio en Berlín, Alemania, comenzó a preguntarse si la vida que estaba construyendo era realmente la que quería vivir.
Originaria de Celaya, Lili se graduó de Negocios Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro, como parte del programa Líderes del Mañana, que otorga becas del 100 % a jóvenes talentosos. Durante su formación, buscó ampliar sus conocimientos, desarrollar una perspectiva internacional y participar en experiencias que fortalecieran su perfil profesional. Así llegó a Alemania, donde vivió una etapa que cambió su manera de entender sus propias metas.
En medio de las noches frías de Berlín, lejos de su entorno habitual, empezó a cuestionar el rumbo que había seguido hasta entonces. Aunque había alcanzado objetivos de los que se sentía orgullosa, comenzó a experimentar agotamiento y una desconexión con su vida cotidiana. Continuaba avanzando, pero cada vez le resultaba más difícil disfrutar lo que estaba construyendo.

La experiencia la llevó a reconocer que cumplir con las expectativas y alcanzar metas no siempre significa sentirse plena. Pedir ayuda y aprender a escucharse fueron parte de un proceso que le permitió replantear sus prioridades y comprender que una vida exitosa también necesita tener sentido para quien la vive.
Desde entonces, Lili procura tomar decisiones que no solo la acerquen a sus objetivos profesionales, sino también a la persona que quiere ser. En lugar de intentar tener todas las respuestas, busca que sus elecciones reflejen sus valores y contribuyan a aquello que considera importante: ayudar a los demás.

El interés de Lili por contribuir a su comunidad no surgió en la universidad. Desde niña, sus padres la acercaron a actividades de voluntariado, proyectos sociales y donaciones. Esas experiencias le permitieron descubrir la satisfacción que sentía al ayudar a otras personas, una sensación que desde entonces ha buscado mantener presente en su vida.
Con el tiempo, esa inquietud se convirtió en una iniciativa concreta. En 2021 fundó IKNELIA, un proyecto social que impulsa la participación de jóvenes en sus comunidades mediante el voluntariado y la colaboración con distintas organizaciones.

Su formación en Negocios Internacionales también amplió su perspectiva sobre las posibilidades de generar cambios. Durante su paso por el Tecnológico de Monterrey, conoció formas de integrar los negocios con la atención de problemas sociales. Su participación en el Kirchner Fellowship, una experiencia enfocada en el emprendimiento y la inversión de impacto, reforzó su interés por desarrollar proyectos que combinaran sostenibilidad económica y beneficio social. Posteriormente, tuvo la oportunidad de convertirse en directora del Fellowship.
Estas experiencias contribuyeron a definir el tipo de trayectoria que desea construir: una en la que el desarrollo profesional no esté separado de su vocación por ayudar. Para Lili, emprender también representa la posibilidad de crear soluciones a problemas reales y demostrar que una empresa puede aspirar a ser rentable sin perder de vista su propósito.
Después de su intercambio en Alemania, Lili continuó desarrollando su carrera. Actualmente vive en Querétaro y trabaja en una consultora de mercados financieros, donde colabora con bancos internacionales en la gestión de activos y productos financieros. Al mismo tiempo, está desarrollando un emprendimiento en la incubadora del Tecnológico de Monterrey que busca combinar la inteligencia artificial con la detección temprana de problemas de salud mental.

Su trayectoria reúne ámbitos que podrían parecer distintos: las finanzas, la tecnología, el emprendimiento y los proyectos sociales. Sin embargo, para ella existe un punto de encuentro entre todos ellos: la posibilidad de poner sus conocimientos y oportunidades al servicio de algo que contribuya al bienestar de otras personas.
Llegar hasta aquí ha requerido esfuerzo, preparación y decisiones importantes, como dejar su ciudad para estudiar y aprovechar experiencias académicas en otros países. Pero también ha implicado aprender a reconocer sus propios límites. Después de atravesar una etapa de agotamiento, Lili comprendió que crecer profesionalmente no debería significar descuidar su salud mental, sus relaciones o la posibilidad de disfrutar el presente.

Hoy no pretende tener resuelto cada aspecto de su futuro. Tiene claros algunos principios que quiere mantener: ser feliz, actuar de acuerdo con sus valores y procurar que su paso por el mundo deje algo positivo. Esa claridad le permite avanzar sin necesitar un plan definitivo para cada etapa de su vida.
En los próximos años, Lili espera consolidar su trayectoria profesional y convertir su emprendimiento en una empresa sólida que pueda transformar vidas. También desea volver a Europa, explorar nuevas culturas y experimentar esa etapa desde una perspectiva distinta, con más tranquilidad y menos expectativas sobre lo que debería hacer.

Entre sus sueños personales está formar una familia y construir una vida en la que sus proyectos, su carrera y sus relaciones puedan coexistir sin tener que renunciar a las partes que la hacen feliz.
Para describir esa búsqueda, recurre al concepto japonés de *ikigai*: el punto en el que convergen aquello que apasiona, lo que brinda felicidad, aquello de lo que es posible vivir y lo que se puede aportar al mundo. Más que encontrar una respuesta definitiva, busca construir una vida en la que esas dimensiones tengan un lugar.

La reflexión que comenzó en Alemania sigue presente en sus decisiones. Lili quiere que los jóvenes que atraviesan una etapa de incertidumbre sepan que pueden detenerse, cuestionar las expectativas que han seguido y elegir una dirección distinta. No siempre es necesario abandonar todo ni conocer el destino con precisión; a veces, el primer paso consiste en reconocer qué ha dejado de tener sentido.
Su historia no trata de renunciar al éxito, sino de redefinirlo. Después de años enfocados en alcanzar metas, hoy busca que sus logros también respondan a una pregunta más personal: qué vida quiere vivir y qué puede hacer, desde sus propias capacidades, para contribuir a la de los demás.


